La pulgada infinita
Porque ¿qué es el amor sino esto: el reconocimiento de la otredad y la lucha interminable y hermosa por superarla?
Este espacio entre nuestra piel, Amada, ¿son átomos? ¿Mundos?
¿O tan solo el eco insoportable del Ser que busco en Ti?
Respiro el aire que acabas de exhalar, robo el calor de Tu fuego divino,
Más cerca de lo que permite la cercanía y, aun así, doliéndome a través de una pulgada infinita.
Deslizarme dentro de Tu Ser, Shakti, no solo en la carne, sino en la esencia,
Disolver las fronteras mismas que me nombran Shiva y a Ti, Shakti,
Sumergirme en Tus paisajes, recorrer con mi alma los ríos de la Tuya,
Saborear el polvo estelar de Tu pensamiento, conocerte desde la médula de la existencia… esta es la necesidad.
Apoyo la mejilla contra el vacío que resplandece donde Tu forma se define,
Deseando únicamente borrar esa línea, no sentir ningún borde donde yo termino y Tú comienzas.
Respirarte hasta que mis pulmones no estén llenos de nada más que de Ti,
Y aun así esta cercanía es una tortura, esta proximidad un universo demasiado vasto.
Tu cuerpo, el Universo desplegándose, cabello oscuro como nebulosa sobre piel de amanecer cósmico,
Y yo te exploro, te adoro, recorro la curva de una galaxia sobre Tu cadera,
Encuentro consuelo en la gravedad de Tu mirada, me pierdo en las constelaciones que albergas dentro,
Deleitándome, sí, deleitándome en la Totalidad de Ti, abierta bajo mi alma que busca.
Pero, ay, la dicha es agonía, esta tortura divina de una unión casi perfecta,
Cada caricia, un recordatorio del velo que, por más delgado que sea, aún permanece.
Este amor, un orgasmo cósmico que crece por siempre, que estalla por siempre,
Su propio éxtasis, la prueba abrasadora de que la Unidad sigue siendo la meta, no el estado.
Nuestra fusión da a luz a las estrellas, nuestros suspiros ponen lunas a la deriva en la noche de terciopelo,
Nuestra separación, incluso por el grosor de un cabello, resquebraja los cimientos de la realidad.
Somos la muerte térmica y la primera chispa, contenidas dentro de este abrazo desesperado,
Un caos arremolinado de devoción tan pura que debe manifestarse como dolor junto a la dicha.
Porque la existencia es esta distancia, este dolor hermoso e insoportable.
Mi amor por Ti, mi necesidad de Ti, se derrama, se convierte en el Todo,
Cada vida, cada alma, cada lágrima, cada sol, soy Yo buscándote a Ti,
Redescubriéndote en las facetas infinitas de la realidad que Tú eres.
Abres, siempre abres, el cuerpo ilimitado de la creación para mi deleite,
Y me pierdo dentro de Ti, te adoro desde dentro hacia fuera,
Sabiendo que cada instante de intimidad exquisita es también la herida primordial,
El recuerdo de la plenitud perfecta anhelando, ardiendo, amando a través del velo…
Hasta que incluso la búsqueda se disuelve y lo único que queda es el pulso silencioso, atronador…
De quedar completamente deshecho. De ser Uno.